Una veintena de amigos, entre ellos compañeros y compañeras de Murcia No Se Vende, compartiendo un ratico con Violante y Pedro.
Cerveza con unas tapicas y charla amena y cercana.
Lla mada angustiosa de esta pareja de huertanos auténticos.
su casa en la huerta
con carteles denunciando la situación
vista desde el aparcamiento del Olimpic Club
gallineros (ya sin gallinas), leña...
aperos agrícolas y zona donde se ubicaban las conejeras (regaladas ahora a unos amigos)
una huerta de autoabastecimiento preciosa
una senda enviadiable
vallas y huerta bien cuidada
todo esto lo pierden
y los quieren meter en un piso de 70 m2
después de generaciones viviendo en la huerta, cuidándola y amándola
¿Así se defiende desde la administración nuestra cultura, nuestra tierra, nuestros auténticos huertanos (no los del bando y demás)? Creemos que no.