El Peguera se encuentra en el Parque de Aiguas tortas y Sant Maurici
dominando una zona lacustre de gran belleza.
Una subida mantenida hace pequeño el pueblo de Espot
punto de salida, adentrándonos en un sin fin
de bellezas naturales,
cruzando puentes,
bosques espectaculares
con sus aguas ruidosas
y prados que invitan a relajarse.
Unas bonitas cascadas
nos llevan a un pequeño y sencillo lago
donde la vida arranca en cualquier punto,
el siguiente lago
nos pone en una pista de montaña
con nuevos lagos que nos alegran la vista
y tras un poco mas de esfuerzo
¡¡¡El Paraíso¡¡¡ Ese fantástico lago
rodeando al refugio con sus aguas
hace que te afloren a la mente
los cuentos de hadas y leyendas de la infancia.
Comprobando que no estamos en un sueño
su interior nos hace sentir como crios
sumergiéndonos en relajantes momentos,
después salimos a pasear
sin que se rompa el encanto
pues estuvimos flotando
hasta que el sol empezó a despedirse
y el inicio de una noche estrellada
nos llevo a la cena.
En el amanecer,
las afueras del refugio parecían…
las ramblas llenas de turistas con cámaras,
para poder memorizar
tanta belleza despertando.
El refugio nos llamaba
al desayuno
para reiniciar la marcha hacia el Peguera.
Pasando el Estany Negre
las primeras rampas
nos van descubriendo el lugar paradisíaco
donde hemos pasado la noche,
dándonos paso al siguiente lago
con una luz preciosa, a favor
y en contra.
El collado de Monestero ya empieza a saludarnos
mientras los lagos de Peguera
hacen mas amena la subida del mismo,
una vez arriba reponemos fuerzas
para enfrentarnos a los últimos metros de subida,
donde una vez llegado a la base
nos encontramos con varios pasos
algo complicados
aunque la guinda esta en esta chimenea
con esa piedra empotrada
que le da una dureza de IIIº
pero que superamos con mas o menos dificultad,
poniéndonos tras una nueva grimpada
EN LO MAS ALTO (2984 mts)
Con unas vistas inolvidables
para todos los puntos donde mires
y unos guapísimos lagos que nos saludan en la distancia.
Ahora centrémonos en la complicada bajada,
menos mal que llevamos la cuerda
y lo complicado se hizo mas fácil
pues sin ella, seguro que alguno de nosotros
lo hubiera pasado bastante mal.
Una vez superada la chimenea,
la gran inclinación y los pasos
mas complicados
bajamos mucho mas relajados
hasta el collado.
La dura bajada hacia el valle de Monestero
y esa tartera interminable
con algún paso complicado
nos bajan lentamente
hacia el lecho del valle
donde vemos, Els Encantats despedirse del día,
metiendonos en un bosque ya casi sin luz
donde solo los frontales
y el silencio de la noche
nos llevan a la civilización.