Pasando unos dos km. el bonito pueblo de Vallcebre (Berguedá) encontramos el Restaurante, Cal Borni
y 100 m. más adelante, un pequeño aparcamiento con el cartel de la vía Ferrata.
Cruzamos el rio y a la derecha antes de entrar en el prado
un pequeño rótulo en un árbol
nos indica el camino a seguir,
llegamos pronto a una bifurcación, que debemos tomar a la derecha
pero decidimos ir por el camino de Camps de Tabac, hacia la izquierda,
elevándonos fuertemente por un paraje maravilloso
que nos enseña unas espectaculares vistas
complaciendo plenamente
la decisión de ir por este lado.
La bajada pronto se acentúa
mostrándonos en primer plano, la pared de la vía
y la señal de buen camino,
superamos los pasos más complicados con buenas ayudas,
llegando así a pie de ferrata.
Como tengo muchas ganas de saborearla, salgo el primero
notando rápidamente la verticalidad que nos espera
el siguiente paso más suave
nos pone
en la realidad vertical
un estupendo tramo muy aéreo
con una instalación tan bien puesta
que disfrutas como un crio
superando ese patio
que acaba de empezar
y comprobando con satisfacción
el buen trabajo de los ¡¡Imparables¡¡
Llegamos a una repisa
donde unas maderas
ayudan a pasar esta pequeña arboleda,
y unos peldaños
que flanquean con ligeras subidas
poniendo el vacio a nuestros pies.
Una nueva repisa natural
dispara la adrenalina
con un pequeño desplome
donde tenemos que tirar un poco de brazos
para meternos de lleno
en un nuevo tramo vertical
y aéreo
con una ligera desviación a la izquierda
llevándonos de nuevo
a otra pequeña repisa
comprobando la belleza que nos envuelve.
El siguiente resalte
nos lleva directamente
a este pequeño puente
dándole un nuevo puntito a la vía,
accediendo tras el
al último tramo
que como los anteriores
nos mete en el sensacional mundo vertical
que es la tónica
de esta estupenda
y bella ferrata
con recompensa visual
a todos los puntos donde mires,
esta atalaya,
también me regala
la llegada de mis compañeras
para juntos,
disfrutar del panorama
reponiendo fuerzas junto al cartel de retorno
e iniciar una bajada muy empinada
perfectamente equipada
en los tramos más comprometidos,
la vuelta la hacemos por el verdadero camino de subida
llegando pronto al cruce del rio
donde una señera nos invita al mirador de Vallcebre.